“Erick”, el discurso de lo humano

Foto SECUM
  • Con la técnica de verdacho se busca darle sustancia a la obra, cada capa, cada veladura, trabaja profundidad. “Es una labor muy intelectual. La emoción  no te puede ganar a la hora de pintar, ella está inserta en lo que se hace y el cómo se realiza. Todo tiene que estar calculado, se está construyendo un trabajo en capas hasta lograr un peso”, explicó el también maestro de la Facultad Popular de Bellas Arts, autor de “Erick”.

“Erick” es la pintura con la que el artista visual Santiago Bucio gano la XIX Bienal Efraín Vargas en los primeros días de septiembre, en la categoría artistas mayores de 35 años, con la disciplina de pintura y que tendrá permanencia en el Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce (MACAZ), hasta el 6 de octubre del año corriente.

Santiago Bucio. Foto de Sandra Quintana Martínez

Santiago Bucio, es un artista de talla internacional, desde muy joven y en su primera etapa  trabajó mucho los Autorretrato, obras que le dieron un estatus y una garantía de las piezas artísticas que creó. Sin embargo y para asombro de muchos “Erick” es un cuadro de gran formato, (80 cm x 120 cm, vertical) que no muestra la figura del artista, el modelo es el escritor Erick Moya, radicado actualmente en Ciudad de México. Con este trabajo, Bucio, inicia una colección de piezas que irá titulando conforme se llamen los modelos. “Erick”, es un trabajo muy minucioso y gentilmente definido con la técnica renacentista verdacho  que resuelve volúmenes, luces y sombras con grises verdoso y  cuando que se  encuentra todo perfectamente determinado, tras muchas veladuras  (capas de pintura),  entonces para finalizar el cuadro se aplica el color; de tal modo que representa mucho trabajo y es, según comentó el artista para ElCaleidoscopio.com.mx un quehacer lento  y muy calculado. Antes de iniciar con la pintura es necesario tener mucha claridad con la imagen  lo que se pretende lograr.

Satiago Bucio. Foto Sandra Quintana M.

Santiago Bucio no es un artista que trabaje con bocetos. “me enferma, me parece que es  perder el tiempo. Yo concibo una pieza de manera mental. Sé lo que  quiero, está en mi cabeza y por eso trabajo sobre el lienzo”. Es de reconocer que el punto áureo de “Erick” genera tal  asombro que es casi  imposible dejar de mirar el cuadro, que sobresale de los demás exhibidos en la planta alta de MACAZ, El trabajo de la composición   es instintivo en los trabajos de Santiago Bucio.  No hay desproporciones, el cuadro tiene ritmo y sonoros colores que generan melodías de la otra masculinidad.

La obra en vivo deja  ver la masa del cuerpo, se siente su peso, parece salir del cuadro, se logra tal efecto tridimensional.

Los elementos que hacen el discurso de la obra son pocos: un asiento, la figura humana, dos animales: un gato y un quetzal, unas botas y un tapiz que en conjunto abren la ventana de un personaje desnudo, mas no en la forma erótica. Se acerca más mucho más a la humanidad que dialoga consigo misma. A los pasajes de soledad, de ensimismamiento. Al artista le interesa la humanidad del personaje.

El tema de esta obra como las que tiene muy trabajada la obra de Santiago Bocio  es la humanidad, en este caso, es más fuerte e impactante. “Erick” obra de gran formato, tiene que ver con la proporción natural del ser humano, está desnudo, lleva sus botas puestas y se sienta en una habitación florida, le acompaña un gato, que no pelea con el quetzal, están en paz. La naturaleza del hombre es pacífica y en su entorno se contextualiza un lugar  interior, como la intimidad.

Podría decirse que la obra aquí referida es atemporal, pero hay pequeños elementos que pueden tomarse como referente para identificar un tiempo como los  accesorios que hablan de este presente, de por si la silla  también habla de una estética lo mismo que para Erick fue importante rescatar sus botas que también definen una moda.

Los animales que acompañan al protagonista  forma parten de una conversación íntima con el modelo mismo. El gato es el animal con el que identifica Moya y el quetzal es el ave que gracias a su colorido plumaje Bocio, recrea la vestimenta cotidiana del escritor.

El asunto del muro o tapiz con elementos florares “es como mostrar la feminidad del hombre, los colores son suaves. La idea es una atmosfera más suave y dulce”. El contenido dijo Bocio es “el tema de la humanidad. Hay una sexualidad implícita, pero es más el discurso universal de la persona”.

La obra de Santiago Bocio ha sido rechazada en círculos de las semanas culturales de la diversidad sexual  porque  no es considerada  gay y no tiene temática homo erótico.

Ahora “Erick”, forma parte del acervo de la Secretaria de Cultura Estatal. Es un merecido premio para el maestro Santiago y, es coincidencia o destino, pero “Erick”, es la primera pintura que no es un autorretrato y es con la primera con la que gana esta Bienal en la cual ya había participado en otros momentos.

La permanencia de la muestra de la Bienal Efraín Vagas es del 6 de septiembre al 6 de octubre; se encuentra en la parte alta de MACAZ. Son  dos categorías grabado y pintura. Los jurados fueron David Garza  González, Larisa Lara Muños  y Rene Serrano Rodríguez. La premiación fue entregada por el Secretario de Cultura Claudio Mendez, Director de MACAZ Vicente Guijosa,  la directora del departamento  de Artes Visual, además de la Maestra Andrea Silva.

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