” Ya no estoy aquí”. Home is home…

Denuncia social, crítica política, análisis del desmantelamiento del núcleo familiar y el encuentro contracultural, así como la defensa de identidad y una narrativa circular que deja huecos es el trama tejido del largometraje que Fernando Frías de la Parra, muestra en la 17 edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). La película se titula “Ya no estoy aquí” y ha sido calificada como la mejor de esta edición fílmica

Este guion es producido por Panorama, PPW Films y, Wannavision, se desarrolla en las montañas de Monterrey, las locaciones son los barrios donde la falta de oportunidades entre la juventud y las necesidades más básicas no son satisfactorias. La sociedad queda a deber a cada niño, adolescente, joven y adulto que sobreviven en estas regiones, donde es fácil encontrar pandillas que se reúnen para compensar un apellido que no les es dado. “Los Terkos” es el grupo que este largometraje de ficción cuenta. Otra localidad de “Ya no estoy aquí”, se grabó en Jackson Heights, Queens, en Nueva York. No se debe pensar por esta razón que solo el tema es la migración y la dificultad para atravesar la frontera del vecino país, aunque se toca el tema no será la columna, ni la cabeza del film.

Ulises es un joven de 17 años que vivirá al compás de las kolombias y cumbias rebajadas entrañables pasajes de hermandad con sus amigos “Los Terkos”, quienes se caracterizan por pertenecer a una tribu urbana en contracultura y que vivirán un desafortunado encuentro con un cartel y gracias a un error la vida de estos jóvenes cambiará. Uno será cristiano, otro matón, otros muertos y alguno “quizá” reivindicado” … No se sabe el infortunio, porque la historia está construida para dejar un final abierto. Contextualizada en el sexeneo de Felipe Calderón, cuando los cambios de poder entre carteles y la Guerra contra el narcotráfico cobran miles de vidas en el país y especialmente en el norte.

Es un trabajo que esta genuinamente logrado desde su dirección de Arte de Fortebuono, Gino y Malouf, Taísa.  Habrá que decir que la justa relación de las bandas sonoras con la historia hacen las voces del pueblo y sus denuncias; se vuelven  cómplices, amigos, enemigos y profetas del protagonista. La gama de los cuadros, pese a la cruda historia, se tiñe de amarillos y colores de celebración. Las fiestas de las kolombias en los barrios traen consigo carteles y alegorias. Los bailes son exuberantes y de ritmos tercos.  Como los personajes que acometen la historia. El arte Damian García en la fotografía, las tomas en distintos planos, la luminosidad y brillantes de las imágenes hacen aún más real esta historia que supera a la ficción.

La cumbia rebajada es una especie de metáfora y analogía entre lo corto de la juventud donde no hay movilidad social y faltan oportunidades.  La cumbia en Monterrey, forma parte del paisaje, quizá no en la misma perspectiva, pero sigue presente, en la película está en todo monte no en primer plano, pero sí en la identidad muy arraigada del protagonista.

El género de las kolombias en Monterrey es discriminado, pero a Fernando Frías de la Parra se le ocurrió darse cuenta que es un sentimiento, “debajo de la ropa hay una persona”, – expuso en rueda de prensa el actor que dio vida a Ulises.

Para Fernando Frías de la Parra el largometraje debía obedecer a humanizar las historias que están detrás de cada persona que vive el mundo de la delincuencia organizada.  “Me encontré un texto de un sociólogo colombiano llamado Darío Franco en el que escribe: juventud estigmatizada, marginalizada; quizá no articulan verbalmente, pero tienen una elocuencia física   sobre una respuesta a la sociedad. Ellos son una oportunidad de reinventarse. Si, justo cuando la sociedad queda a deber, cuando de casa los saca, la pandilla es su apellido y está en las esquinas”.

Fernando Frías de la Parra

Un largometraje mexicano que sin duda trasciende fronteras. No es el retrato de México, es la vida de muchas juventudes que viven un día a día lleno de violencia y falta de riquezas compartidas.

Hará que esperar a su exhibición en salas nacionales para conocer la apuesta acertada y la invitación que el FICM ha hecho al nombrar a “Ya nos soy de aquí” la película el año.

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