Vida alrededor de la muerte

La expo venta de fotografías “Día de Muertos”, es el resultado de una serie de cuadros muy diversos que presenta, Foto 180 Morelia, en una poliginia de miradas que acompañan  un encuentro tan natural como lo es la muerte.

La exhibición de imágenes se localiza en Galería 5 X 7 (Av. Madero Oriente, esq. Sor Juana Inés de la Cruz). En esta ocasión la curaduría es del fotógrafo Jorge Amed Ávila y el colectivo que muestra sus obras que además  están a  la venta son: Alex Saavedra, Francisco Méndez, Guillermo Wusterhaus, Lupita Reyes, Fabiola Villa, Diana Guerra, Lázaro Alejandre, Enrique Granados, Juan Carlos Lara, Rubén Dan Cázares, Farit A. Sánchez, Luis Eduardo Tinoco y Alex Guerra.

El espacio de la galería es pequeño pero suficiente para mostrar casi 30 efigies que  tienen un  discurso de cómo se vive el transitar a la muerte. Habrá que decir que Morelia Patrimonio de la Humanidad A. C., que dirige la Dra. Esperanza Ramírez, continúa apoyando esfuerzos como los que realizan estos artistas y que la Ciudad de las Canteras Rosas  es cuna de artistas de cepa y por adopción.

Dividida en cuatro momentos “Día de muertos”, invita a que los visitantes recuperen el aliento costumbrista michoacano desde la isla  de Pacanda enel lago de Pátzcuaro, en la hora azul,  con personajes  purépechas o cuadros como “Cruce”, y que tal la figura de “Altives”, (hermosa Catrina, con el fondo de la majestuosa Catedral de Morelia), trabajos de Lupita Reyes.  En este mismo tenor se encuentran las fotos de Juan Carlos Lara, que capta parte de la esencia de la tradición de la noche de muertos que es reconocida a nivel internacional y, para cerrar esta primera y necesaria etapa de imágenes típicas y tradicionales  se encuentra la muestra del experto maestro Lázaro Alejandre que fulgura la noche de muertos en tres lugares de la zona lacustre entre los que se destacan  Tzintzuntzan e Ihuatzio y  donde se aprecia como la niñez toma las costumbres, para continuarla y preservarla.

En una  mirada más atrevida, pero que no deja de lado la dulzura que acompaña el evento de honrar a los muertos con flores, velas y cempaxúchitl están tres trabajos de  Alex Guerra, cuyo escenario es un panteón, pero llama la atención que sea de tarde con una iluminación que podía combinar con la luz natural. Hay contrastes en estas piezas, que no muestran dolor, tampoco júbilo, son casi amables. Una cuarta imagen del mismo autor, una vaca muerta, se capta a través de una fotografía intervenida. Es el dolor de como un animal puede fallecer, sin nada o alguien que la acompañe, está desierta como nacemos y como morimos todas las especies, solas.

Aquí se abre el diafragma, la óptica cambia y las interpretaciones también, el trabajo de Guillermo Wuasterhause, pertenece a una colección de  espacios públicos, en este caso  se respira el  Panteón  Municipal de Morelia, en un homenaje a los escultores, junto a la bailarina Yesenia Rivera representaron a los  posibles personajes que pueden verse en los panteones salidos del trabajo artesanal de quienes trabajan el mármol  y que podría  ser interpretado como un espectro,   un espíritu o un ángel.  Aquí las efigies tienen una mirada griega sobre la belleza de los cuerpos y su intervención entre los santos.

La serie titulada Infinitum de Alex Saavedra mira desde un filtro más etéreo y sensible la desnudez sensorial del paso a la muerte. Sus fotos son atemporales, diacrónicas y sincrónicas. Las generaciones y los lugares no definidos despiertan lo humano que es universal y que nadie es capaz de rechazar, el espectro de alojar al que muere en una instancia superior a la física.

La pieza de Francisco Méndez habla desde la profundidad del duelo “Corazón Vitrio”, alude igualmente a la sinrazón que mueve el duelo, trabajada desde la técnica de plata sobre gelatina, en dimensiones más íntimas como lo es el retrato mismo. Logra su cometido.

Por su parte Fabiola Villa, exhibe  dos piezas, que están en la búsqueda de representar la paz del eterno descanso, según relató la autora en la inauguración del pasado 31 de octubre. “Los panteones son un lugar de paz más que de terror”.  Otra de sus  imágenes  es más fantasiosa explora la  representación del adiós.  

Hasta aquí los primeros dos espacios que intervienen la primera sala de la Galería 5 X 7. En la segunda habitación los temas son recurrentes y aun los autores buscan enfocar sus visiones, por el momento con las que participan en la ExpoFoto “Día de Muertos”,  son el inicio de algo que se trabaja y que está, en evolución, sin duda llegarán a lograr objetivos mejor marcados con el tema de la muerte  o relacionados con ella. La constante en esta sala es la mujer representando a la muerte y por qué no también a la vida.

Romper un poco con el estereotipo de la catrina normal, es el lenguaje que utiliza Rubén Dan Cázares para  su obra que se inspira en la alfarería de Pátzcuaro. “Jarrones blancos con motivos negros”.  En sus  dos obras bien logradas, ambas catrinas, pero con maquillajes distintos a lo acostumbrado, una  a color, la otra en blanco y negro en paradoja como si una fuera flor de vida y la otra sin aliento.  

Otro juego de imágenes algo más abstractas son las que realizó Farit A. Sánchez con un colorido más estridente, se muestran a dos modelos, que lucen maquillajes algo sombríos, menos acercados a los grabados de Posadas o al nombre que le dio Diego Rivera a esta calavera mexicana que se mofa de la pobreza para burlar también a la alta alcurnia. Acá las “catrinas” usan rebozo y la nariz y los ojos son lo único que espectra, quizá sea la muerte sin su disfraz de Catrina. 

Los tres cuadros seleccionados de la obra de Luis Eduardo Tinoco presentan a la “Niña Blanca”, que al descrito del fotógrafo es más “una especie de bruja blanca, con expresiones desafiantes en una temática gótica de hechicería y sensualidad”. Aquí, no hay una vista triste y dolorosa de la muerte más que aquella que en vida se da por el placer de viajar a otro mundo  cuando por sensuales ocasiones uno visita quizá los placeres de  masoquismo.

 Y para cerrar se e encuentran las dos obras de Diana Guerra,  fotógrafa que ha ido adquiriendo reconocimiento por las temáticas arrojadas de su trabajo. No es la primera vez que la mirada cruda y naturalista de esta autora invita a encontrar no solo el dolor, la soledad y hasta   la violencia que por demás es el contexto de nuestro país. Su primera pieza “Carpe diem”, en una lectura forzada podría invitar a vivir el aquí y el ahora, aunque es más fácil recordar que polvo eres y polvo serás. La otra toma es una intervención nombrada “El Cerebro de vitrubio”, esta imagen es interesante, pero habrá que dejar al espectador su libre albedrio para decidir si  o no corresponde al tema de la expo. Todos los trabajos permanecerán expuestos hasta el 30 de noviembre. La galería abre de lunes a viernes de 10:00 a 20:00 horas y los días sábados de 10:00 a 18:00 horas.

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