Inquieta viajera: Soledad Tafolla

  • Italia es el país que dio cuna a un hombre atrevido, visionario y descubridor del Nuevo Mundo. Italia es la tierra del abuelo de Soledad Tafolla, artista que disfruta su nombre, lo vive y lo descubre en su obra plástica que de México a Europa revelan más que el espíritu de la nostalgia la vivida alegría de deleitarse y gozar de escenarios que se iluminan y enmarcan en los Ojos de Sol.  

Josué Ramírez  escribe: Ojos de Sol de frente a la forma, Soledad Tafolla capta la inmediatez de la presentación de la imagen tal y como las cosas son, para plasmarla en el cuadro con la naturalidad explosiva del color que posee. Actitud propia de quienes encuentran en el trabajo pictórico una viva manifestación de la vida cotidiana” 

Soledad Tafolla y su relación con Italia 

Macarena Hernández tuvo la oportunidad de entrevistar a Soledad Tafolla sobre su relación con Italia,  la también grabadora y protagonista  relataría que su abuelo fue oriundo de Génova Italia, él llegó a tierras mexicanas con Dante Cusi y fundó Nueva Italia y Lombardía en Michoacán  y, aunque nunca le conoció, ella  hizo su primer viaje a Europa  hasta la edad de 35 años,  de inmediato se sintió en casa.  

El padre de Soledad fue militar y también agrónomo, siempre conservó las costumbres gastronómicas paternas y eso lo recuerda la artista con vivida  lucidez. De niña Soledad vivió en una Hacienda en  Apatzingán llamada, Las Delicias. Soledad quedo muy joven huérfana, pero en los dibujos encontró todo el mundo interno que le acompaña hasta ahora.  

Yo soy como un animal, nunca sé qué pinto, ni por qué. Sólo es una necesidad constante 

Soledad Tafolla ha pintado  desde pequeña y hasta ahora considera que el tiempo revela cada día composiciones e imágenes  que debe utilizar. Ella abstrae la esencia de las cosas que llaman su atención. Algo hay en las frutas, los floreros, los paisajes que habitan los instantes de la artista para que los  asimile y los reproduzca desde otra dimensión que atrapa en sus óleos.  

 Por más de 25 años Soledad ha  viajado a Italia, país del que nutre  sus personajes, escribió Alfredo Zalce: La obra de Soledad Tafolla, pintora y grabadora, es de apariencia naturalista pero lírica  en su sentimiento.  No nos equivoquemos al ver sus temas  sencillos; hay profundidad y frescura en la manera de concebirlos, como si captara algo desconocido en las cosas que la rodean. ¿No es poeta quien da otra vida a lo cotidiano? 

Sobre su viaje a Italia, año 2019.  

.- ¿Cuándo viaja Soledad, a Italia, a dónde llega y qué lleva 

Llego  siempre  a Roma, pero mi mejor amigo vive en Nápoles, es en esta otra ciudad donde compro todos los materiales para la travesía, pinceles, telas.  Bastidores casi no compro, es  mucho cargar. Prefiere viajar ligera.  Todo lo que pinto es en óleo, llevo metros y metros de tela enrollados en un tubo y me voy como los hippies.   

De aquí de Morelia solo llevo lo indispensable, produzco  cuadros pues  a cada amigo que me hospeda le agradezco   y le regalo uno”.  

.- ¿Cómo es que decides viajar a Italia por primera vez? 

“A Carmine, lo conocí en Casa Lamm en ciudad de México y yo me quedé impresionada con él. ¡Es un hermoso de alma! Me compró como dos o tres oléos y gracias a  esa venta es que he vendido un montonal de cuadros en Italia, porque él tiene muchos conocidos  y cuando van a su casa  le piden trabajos de mi obra. Entonces él me llama y me die –cuando vengas te traes cuadros porque hay quien quiere comprarte”. En Italia hay cerca de 200 cuadros de esta artista mexicana, oriunda de Apatzingán, Michoacán.  

.- ¿Los recursos que utilizas en tus viajes de dónde los obtienes? 

En Italia, Soledad no cuenta con caballete, pero sabe que pintará sobre el suelo, en la mesa de algún  comedor. “Son unas chingas, pero  gano dinero para seguir el viaje. Voy pintando lo que voy viendo”… “Yo no puedo hacer los cuadros que miro allá aquí porque salen fingidos. Los colores de allá se pegan en los cuadros que pinto allá. No se pegan en los cuadros que pinto en México porque no estoy viendo lo de México que es colorido, allá es copia. Yo llego a un lugar y los cuadros me salen de ese lugar 

.- ¿Cuánto tiempo duro el recorrido de este último viaje? 

“Este último recorrido duro cerca de dos meses, de mayo a julio. Allá las estaciones están muy marcadas, casi siempre trato de ir cuando es otoño. Las paredes son de piedra igual que las calles. Es un poco monocromático, en azul, sepia y verdes; menos los mercados, ellos son muy coloridos”.  

.- ¿Cuál es la esencia de aquellas ciudades? 

“El espíritu que se vive allá te impregna, ves otros azules. Yo funciono en  lo que me va gustando, soy como una localización de cosas   y podría hacer   mucho más interesante para la gente cosas que no me agradan, pero eso no lo hago. Siempre busco lo que me asombra: el azul violento  que tienen los mares contra esas ciudades antiguas te da una nostalgia ancestral que hasta se te paran los pelos el cómo ver”. – Sol es terriblemente sensorial-. “A cada lugar que voy soy como un escáner, veo lo que me gusta y lo hago obra”.  

.- ¿Cuéntanos cuál fue tu recorrido en esta ocasión por el país de Europa del Sur?  

“Llegue a Roma y después  a Nápoles para estar en el  pueblo Moraiva donde vive uno de mis amigos ahí donde  está Pompeya. Aquí hay que  pintar porque  hay ruinas,  hay verdes, hay bosques en la ciudad y  en las calles, es difícil porque tienes que andar cargando con el triquero, parezco húngara. Sacaba notas y fotos, iba yo con otras  dos personas pero ellas estaban en su rollo de otras madres. Yo  soy muy disciplinada con  lo que se refiere al trabajo, tomaba el vino,  porque no voy a  desperdiciar un viaje sentada en un pinche café viendo pasar a la gente, ¿verdad?” 

“Llegué a Palermo, ciudad bellísima, nos quedamos a media cuadra del Teatro Massimo, en la Plaza Principal. Es realmente impactante la belleza y como tengo un amigo que es de Perú, pero vive allá él me llevó a un bar que visitó PasoliniMorayma, que lleva por lo menos cinco generaciones. Estar en Palermo es como meterte a la historia,  desde el contexto de las islas con sus  paisajes, la gente, las costumbres  están protegidas por el mar 

“Esta vez solo viaje  a Roma, Nápoles, Palermo Vaguería, Providenti, Vari, Millán, Génova, Savona, Trento, Cabed, Islas Canarias” 

.- ¿Qué hace de diferencia este viaje con otros que haz realizado?  

Este viaje es distinto a los otros. Ahora fui acompañada y ese fue mi error. Yo estorbaba con mis cosas y ellas a mí, pobres, pero yo voy a trabajar. A Soledad le hacen ruido. Yo no  puedo no pintar, me agarra la tristeza y no puedo desperdiciar lo que se me va pegando y voy haciendo composiciones. Ni modo de desperdiciarlo  y solo irte a emborrachar al centro. No.  

Italia es un país inmerso en sus tradiciones, la comida, los horarios. Yo me voy a los mercados a platicar con las personas y así me nutro para hacer mis cuadros.  

Duré en la isla de Sicilia 10 días y de ahí viajé al sur de Italia a un pueblito miniatura y fantasma: Providente es una belleza. Me gustan los lugares, solos, silenciosos y que están viejos y que tienen esa nostalgia antigua. Encuentro eso en Italia.  

.- En otros momentos hemos platicado sobre la unión particular que sientes con  el expedicioncita y descubridor del Nuevo Mundo ‘quieres contarnos sobre esto?  

“El caminar en esos lugares, el caminar en Génova donde nació mi abuelo pensaba en él. He creído que  conocí a Crisóforo Colombo, en otra vida,  desde  que tengo 12 años recuerdo haberlo soñado, entre estos el más vivido es cuando él le decía a los reyes de  España cómo era el recorrido y cómo iba a llegar y nadie le quería creer. Le dije a mi papá los nombres de los mares y él busco en libros y los encontró. Yo estaba ahí. Odio mucho la  conquista por los asesinatos, saqueos, pero con Colón eso no pasó y para mí es diferente”.  

Hubo muchas cosas significativas en este viaje que pueden tomarse como coincidencias, lo cierto es que la relación que Soledad tiene con el descubridor, es más que sólo el lugar de origen de ambas familias. Cuando me iba a subir al avión  me habla una señora de una Asociación en Monterrey,  me dijoSoledad  ya ponte a pintar el cuadro, el tema es Encuentro de dos mundos-. Mi hija me citó en la Plaza Príncipe, en Génova, al salir de la estación del tren lo primero que veo es el monumento a Cristóbal Colón, es  gigantesco con ándeles en bronce, mármol blanco  y dice a Crisóforo Colombo. La patria, se te paran los pelos de ver la escultura tan hermosísima 

“Después me fui caminado por esa ciudad  donde nació Colón y mi abuelo  y llegué a un lugar  y volteé y vi una casa de dos pisos y  mucha gente que iba entrando y saliendo, pregunté ¿qué es?, me dice uno: – Es la Casa de Crisóforo Colombo-, llegué sin mapa, sin nada. Me da una sensación de yo ya he estado aquí. De ahí me fui a Millán en ambas ciudades estuve dibujando y luego viaje a las Islas Canarias y me recibe un amigo que me lleva a la parte antigua de la Gran Canaria.  Llegamos a una ciudad pétrea; en esta ciudad hay una iglesia que dice en la entrada: En este Santo lugar oró  Cristóbal Colón antes de ir a su travesía” Yo siempre tengo algo con Colón”.  

.- ¿Soledades cosmopolita? 

“Es de todos los lugares, aunque  siempre he encontrado en Italia el sentir de  mi casa, me quiero meter a todos lados, platicar con toda la gente. A mí las ciudades grandes  me ponen mal. Yo estoy acostumbrada al silencio, del pueblo donde vivo. Siempre he vivido en los cerros. Nací en Apatzingán, después viví en Uruapan con mi abuelo en una casa con alberca y toda la cosa, pero eso duró poco. Luego te casas y te va de la chingada. Ahora que sé lo que es ser libre, se  paga la libertad a un alto costo, pero es de las cosas más preciadas del ser humano”. Soledad, siempre ha sido libre, desde que está creando, ella viaja.  

Sobre la Obra de Soledad Tafoll

Una manera de calificar la obra de Soledad Tafolla es la acertada y aguda mirada de uno de sus maestros: “Perspectiva de la fregada, colores estridentes, -dijo todo lo negativo-  pero es una obra autentica, fresca, que no molesta”. Alfredo Zalce.  

.- ¿De tus primeras obras a estas que diferencias encuentras? 

“Cuando  pintas de joven es tu idea, pero la técnica no te ayuda. Aun no eres muy diestro. Se pierde la frescura, antes haces lo  que te da la chingada gana y después razonas las composiciones  y yo antes no hacia eso. A mí me gustaban más mis cuadros de antes. Sé que se va perdiendo la inocencia de la pureza.  El mundo metalizado que obliga a pagar las cosas. Aunque yo soy como un animal yo no me dejo que me digan que  ponga cosas a mi obra, si alguien me pide un cuadro con determinados colores, entonces no es mi cuadro, que lo haga él. El único valor  de mí vida es lo que sale del pincel, ¿tú crees que vas a hacer lo que  te dice alguien solo por ganar dinero?, profiero no ganarlo.  Nunca me  he prostituido.  Modigliani es de mis artistas preferidos y él rompió su obra antes de cambiarla.  No estaba loco, era digno.  Son muy pocos los artistas que son fieles a ellos mismos”.  

Con más de 70 exposiciones individuales en el país y el extranjero en naciones como: Francia, Italia, Guatemala, Cuba, Estados Unidos. Soledad explica que para ella pintar es como comer: inevitable. “No se puede dejar de pintar yo tengo que pintar”, Viajar es otra de sus pasiones y con este andar por el mundo nutre su espíritu: “He ido a esos viajes mucho. Quisiera viajar más tiempo y conseguir un permiso para estar más tiempo. Me gustará regresar a Marruecos”…”Cuando viajas te inyectas el virus de querer ir a otro lado y ya estás queriendo  maravillarte de otra latitudes del corazón”.  

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