Corriendo con los tarahumaras

Corriendo con los tarahumaras

Por Fernando Martínez Cortés

 

En una muy reciente reunión de médicos escritores que tuvo lugar en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), inicié mi presentación señalando que el hecho de que el médico en pleno ejercicio de su profesión incursione como autor en los campos de la literatura, de la historia y de diversas vivencias personales, es una expresión de su sensibilidad, cualidad que por supuesto también aplica en su trabajo médico.

Esta es la razón por la cual valoro y estimo a los colegas que nos dan a conocer su lado más humano, más sensible; con relatos, con experiencias como las que encierra este libro del médico pediatra Camerino Moreno Salinas.

El autor nos lleva a conocer Sinforosa que es nada menos que la ¡Reina de las Barrancas de Guachochi! Si la observamos desde el Mirador llamado Cumbres de Sinforosa nuestra capacidad usual casi adivina el fondo que está a mil 400 metros. Ya más o menos acostumbrados a divisar estas profundidades nos vamos al Mirador Cumbres de Guérachi desde el cual la vista se pierde a los mil 800 metros.

Este es el escenario donde los tarahumaras corren veloces, incansables; subiendo y bajando por los despeñaderos y pedregales en un ritual que los integra a la tierra donde han nacido, o más bien dicho, la hacen suya repitiendo un ritual colonial del altiplano relativo a la fundación de los pueblos indios.

 

Se empezaba por medir el cuadrado de quinientas varas por lado y una vez hecho esto los indígenas lo recorrían en todas las direcciones posibles arrancando las yerbas y arrojando las piedras cuán lejos podían, simbolizando de este modo que eran dueños de esta tierra, incluyendo las piedras, las yerbas y los árboles.

Nuestro amigo y autor de este libro se ha unido en alma a toda carrera llena de simbolismos, pero físicamente solamente lo ha hecho a pedacitos: mas lo primero es lo fundamental. Esto es lo que nos trasmite en este libro.

 

Invito al lector a ponerse cómodo y acompañe al autor de este valioso libro en sus andanzas por la Sierra Tarahumara.