Cría cuervos y te sacarán los ojos

  • Presentan la temporada teatral “El Rey Lear”, original de William Shakespeare, en la adaptación de Sergio Monreal, bajo la dirección de Fernando Ortiz Rojas, los jueves, viernes y sábados de octubre, a las 20:30 horas.

Escrita en 1603 y representada  por primera vez hace 416  años. El Rey Lear, cuenta la ingratitud filial, como un  pálpito a  la vejez; es una llama a la hoguera para encender la segada sabiduría que impide ver el amor. Se presenta los jueves, viernes y sábados, a las 20:30 horas, en el Corral de la Comedia, de esta capital michoacana.

Esta historia es rica  por la genialidad de su origen, bajo la pluma del dramaturgo inglés, William Shakespeare; es gentil con nuestra época  por el trato que el Mtro. Sergio  Monreal ha realizado en su adaptación y con el espacio en el que Ben Hadad Gómez, escenógrafo y, Rubén Ramírez, iluminador, construyen en una atmósfera isabelina que han creado desde el mobiliario y la gama de colores que nos alcanzan para disfrutar este montaje actualmente, así como la vestimenta es mesurada y justa a la percha sobria pero no pobre. 

Fernando Ortiz Rojas, es  siempre cuestionante, creador de catarsis, de complicidad. Sus montajes se  caracterizan por el uso de herramientas tales como: rompimientos escénicos,  trazos poco convencionales,, el canto, la alegoría etc., para resolver las historias que dirige y es también el caso que  atraviesa su más reciente montaje shakesperiano del que hablamos ahora.. 

 

Con solo tres actores, Sergio Monreal, resuelve el trama que tejen cerca de dos decenas de personajes en la versión original de “El Rey Lear”  y son el Rey, interpretado por Manuel Guizar; el bufón, caracterizado por Ignacio Tena y Cordelia, escenificada por Sabrina Hernández. 

El teatro que se está presentando en el Corral de la Comedia, bajo la dirección de Ortiz Rojas, está vivo y es que los otros personajes  se encarnan también en el público, quienes  se transforman en los cómplices, los que critican, los que abogan, los que  sufren y ríen las desventuras de un viejo que teniendolo todo lo despilfarra igualmente todo; hasta el dolor y la ira mima que vitupera en contra de sus dos hijas mayores. 

 

La música de esta tragedia es de Alejandro Heredia, quien acompaña no solo al bufón a ser la voz del pueblo, (el coro griego), es además la voz omnipotente que puede ver presagios e intuir realidades y castigos. Es el juez y también el mendigo. 

Por su parte el Rey Lear, enmascara los sinsabores, sufrimientos y padecimientos de los errores y horrores que atrapa la condición humana, como envejecer sin llegar a ser sabio y que es la parte humana más terrible porque en él depara la ley natural y no la civil. 

 

Cordelia por su parte será la víctima que se sacrifica por amor, pero contrario a otros textos dramáticos ella no se dirimirá, por ser tan delicada al ser incapaz de mostrar por la boca el corazón. 


Hay que decir que el juego en el que los actores crean la ficción en “El Rey Lear” en dirección de Fernando Ortiz,  es tan cercano a la verdad que por momentos se pierde el espacio lúdico para dar parte a lo que llamaré “espacio poético”, que en mi decir es aquel que logra trascender la metáfora de la solución con maniquíes, juegos de telas y accesorios, para crear realidades posibles y que en mi opinión es el logro más afortunado que he visto desde que advierto ir al teatro. 

 

Es difícil lograr el ritmo en los versos, cuando se trabaja con generaciones tan diversas de actores. Es difícil conseguir el naturalismo en el lenguaje para que el texto sea libre de tiples y sonsonetes y esta dificultad no es minúscula de subrayar, he aquí otro acierto en este trabajo de actuación y de dirección. 

Fotos Luna Monroy

 

La obra de “El  Rey Lear”, se divide en esta adaptación en dos actos. Es un trabajo imperdible y justo para la talla de sus actores y del director. quizás solo y por cuestiones de iluminación, el maquillaje del Rey Lear,  pasa un poco de lo natural a la farsa, quizás sea el tono que se pretende y que sea un ajuste entre lo real y la ficción.