El espacio del poema: indagación sobre lo poético en Walter Benjamín  

El espacio del poema: indagación sobre lo poético en Walter Benjamín  

Por Emiliano Mendoza Solís

 

En el centro de la teoría de Walter Benjamin consagrada a la obra de arte literaria, el poema aparece como punto gravitacional de una serie de elementos expresados no sólo en virtud de su carácter lingüístico; la idea de poema supone también la preeminencia de una necesidad o tarea anterior a la materialización del objeto artístico. ¿Cómo puede concebirse este carácter apriorístico de la obra? Justo a ello alude una fórmula de Novalis a la que Benjamin no deja de remitirse en sus textos más importantes de juventud. Esa fórmula dice: Jedes Kunstwerk hat ein Ideal a priori – hat eine Nothwendigkeit bei sich da zu seyn, “cada obra de arte tiene un ideal a priori, tiene una necesidad interna que la hace ser como es”.

 

El examen de la necesidad interior de la obra permite al estudioso adentrarse en el fundamento de la teoría literaria y estética, así como acceder a la idea de obra de arte en los textos tempranos del pensador berlinés. La dificultad que presenta este concepto de necesidad radica en que únicamente ha de mostrarse después de un análisis que logre penetrar en ella hasta tocar su contenido metafísico, y esto sólo es posible acudiendo a la reflexión como medio para alcanzar la auténtica comprensión reveladora de nuevas conexiones, no las establecidas entre el crítico y su objeto, sino aquellas conexiones surgidas en el interior del objeto mismo. Tal es el procedimiento comúnmente empleado por Benjamin cuya garantía de plausibilidad depende de la crítica inmanente de la obra.

Foto cortesía

La teoría del arte de Benjamin parte de este paradigma presentado desde sus primeros textos críticos. Lo dicho por Novalis es un punto de referencia esclarecedor pues instaura un criterio metodológico con miras al ulterior análisis inmanente de la obra, tal como puede advertirse en el ensayo dedicado a comparar dos poemas de Hölderlin (1914-1915), pasando por el estudio consagrado al concepto de crítica de arte en el romanticismo alemán (1919) y el dedicado a Las afinidades electivas de Goethe (1922); incluso, esta necesidad de la obra de darse forma a sí misma desde su interior tiene continuidad en el texto sobre el Trauerspiel (1925). Tal concepción apriorística no es extraña a la experiencia y la contrastación empírica. En este caso la experiencia representa un vínculo directo con la naturaleza. La obra de arte logra materializarse en el punto de contacto entre naturaleza y experiencia, es decir, en la vida.

 

El origen de esta idea de obra remite al pensamiento de Goethe en tanto Benjamin detecta bajo esta óptica una orientación donde “la meta natural de la ciencia” es que el ser humano se comprenda a sí mismo cuando piensa y actúa. Sin embargo “el mayor beneficio resultante del conocimiento de la naturaleza sin duda consistía para él [Goethe] en la forma que ésta le otorga a una vida. Goethe desplegó aquella idea hasta alcanzar un estricto pragmatismo: ‘Sólo lo fecundo es verdadero’”.3 Bien podría decirse que la necesidad de la obra como elemento apriorístico (lo que la hace ser lo que es), obedece a esta acción o impulso natural que aporta una forma a la vida y en la cual, consecuentemente, todas las formas del pensamiento y del arte salvaguardan su propia fecundidad.

 

Las siguientes páginas exponen al lector el análisis de un momento definitorio de la teoría literaria benjaminiana. Este momento puede valorarse a partir de tres ejes problemáticos: el primero examina el contexto intelectual en el cual esta teoría es concebida; posteriormente el análisis se concentra en la idea de poema y lo poético. Finalmente tratamos de esclarecer lo que Benjamin denomina tarea poética. Esta idea es muy importante para la exposición de la crítica inmanente de la obra y concretamente para la crítica inmanente del poema. Estamos pues frente a tres palabras clave que definen el itinerario de la reflexión: lo poético (Das Gedichtete), la tarea poética (dichterische Aufgabe) y la crítica inmanente (immanente Kritik). Bajo una óptica más general el objetivo no es otro que exponer el surgimiento de la idea benjaminiana de obra de arte, y particularmente la idea de poema, tal como el autor la concibe en algunos textos de juventud. Para esto es pertinente reconocer que la originalidad de la reflexión de Benjamin radica en elaborar y aplicar un tipo de análisis cuyos criterios no son aquellos concebidos por las poéticas normativas o especulativas precedentes.

La reflexión sobre el poema está claramente centrada en una estética, es decir, en la concepción de una teoría de la sensibilidad cuyo objeto, tal como lo veremos, “quiebra” o “violenta” los esquemas teóricos establecidos previamente, en los cuales incluso queda en evidencia una serie de contradicciones históricas; contradicciones que marcan dramáticamente tanto la sensibilidad como el espíritu de toda una generación de pensadores, escritores y artistas en las primeras décadas del siglo xx.

 

Lo denominado como estética, en este caso, no alude a una poética o discurso específico sobre la obra de arte literaria; es decir, no se trata de un discurso dirigido a implantar principios normativos determinados. La estética del poema que se expondrá aquí, trata de aproximarse a la obra artística mediante un procedimiento puramente filosófico. Si tratamos de identificar los antecedentes que dan pie a esta orientación, tendremos que acercarnos a algunas aportaciones metodológicas y criterios relativos a la percepción de la obra que remiten a la Aufklärung así como a las consideraciones estéticas de Goethe. De este modo la indagación sobre el poema es preciso orientarla a partir de dos perspectivas más específicas: la primera de ellas puede denominarse “externa”, y supone el análisis de un conjunto de autores cuya característica común reside en que parten de un examen crítico tanto de la tradición como de su contexto histórico y cultural inmediato (las primeras décadas del siglo xx).

 

Esto en sí mismo plantea un problema. Sin embargo, en este caso, nos concentraremos en mostrar cómo estos autores detectan un elemento común, perciben una profunda crisis de los medios expresivos del arte, de la obra de arte literaria y particularmente del poema como objeto paradigmático. De este modo aparecen –sin seguir un orden estrictamente cronológico– autores como Stefan George, Hugo von Hofmannsthal y Norbert von Hellingrath. Posteriormente el análisis estará centrado en la obra de Friedrich Hölderlin con quien queda expuesta de manera fundamental la cuestión relativa a la reconfiguración espaciotemporal del poema.

Con la figura de Hölderlin (que es en sí misma la del poeta-filósofo), puede plantearse la segunda perspectiva desarrollada en este trabajo, esto es: la perspectiva “interna” del análisis. Esto sucede cuando Hölderlin redefine el topos del poema desde la obra. Hölderlin concibe un lugar propio, el suelo nutricio de toda experiencia, algo que se presenta como el núcleo problemático de cada especulación. A ello hace referencia lo designado con el neologismo das Gedichtete (lo “poético”, lo “poetizado”, lo “poemático”, e incluso, el “dictamen”). Esta instancia habrá de escrutarse mediante la tarea poética, die dichterische Aufgabe, una tarea y un deber del poeta, quien se entrega a la obra para dar alcance a la experiencia poética. Así queda definida la tarea existencial (también la “renuncia” y el “abandono”) que cada obra singular lleva consigo. Este topos poético habrá de redefinir el elemento apriorístico y la tarea poética que precede a cada obra singular, del cual el poema aporta, en cada caso, testimonio de verdad.

 

Das Gedichtete representa igualmente algo inexpresivo resguardado en la obra. Esto no sólo es un modo de representar el origen singular del poema y el testimonio de cada obra particular; también es algo que motiva al análisis filosófico: “lo inexpresivo es el poder crítico”.4 Hay que reconocer entonces en Das Gedichtete algo que convoca a la actividad crítica, pero sobre todo hay que observar en ello una instancia de intraducibilidad pues en sí misma expresa lo intraducible o, en el mejor de los casos, alude a algo que sólo puede traducirse al quedar materializado en la obra. En efecto, cada poema es a su modo traducción de algo no-expresable, sin embargo la propia obra, el poema, aporta el espacio materializador de la tarea. Por eso die Aufgabe plasma un momento de detención y parálisis; en ella están actualizadas –o no– las representaciones de una partición o fractura que el propio poema concibe mediante cada uno de sus elementos constitutivos.

 

El poema capta (sin explicar, sin comunicar) la palabra pura, capta la idea en esencia. Mientras tanto el poeta permanece en estado de zozobra, es decir, su pathos no puede ser otro que lo designado por Hölderlin como “timidez”, pues él mismo, el poeta, carece de la certeza, de los medios críticos y de los elementos judicativos para evaluar sus propias producciones, con lo cual es imposible desde su perspectiva ver objetivamente si la tarea ha sido cumplida; es imposible saber si el abandono (lo que impone la materialización de la obra) permanece en el poema o si, por el contrario, lo que queda de ella es simplemente testimonio de su fracaso.

 

Ficha técnica

 

El espacio del poema. Indagación sobre lo poético en Walter Benjamin

 

Autor: Emiliano Mendoza Solís

Editorial: UMSNH /Silla vacía

Colección: Filosofía

Año: 2017

Formato: Rústico

Páginas: 104

Ancho: 13.5 cm

Alto: 21 cm

ISBN: 978-607-97365-6-9

Precio: $80

Venta: https://bit.ly/2Ri2ICM

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