Empoderamiento femenino: una política pública pendiente

Por Fátima Chávez Alcaraz

 

  • “Empoderar” implica diseñar una plataforma que garantice a las mujeres seguridad, respeto, e igualdad de oportunidades

 

Colima, Colima, 8 de marzo, de 2021.- Empoderamiento es una de las palabras más populares al hablar de equidad de género. El término proviene del vocablo inglés empowerment, y tomó vida en 1995 en Beijing, durante la Conferencia mundial de las mujeres de las Naciones Unidas, donde se acuñó el término, buscando la participación política de las mujeres.

 

Empowerment implica comúnmente dar impulso a determinados sectores, como la mediana empresa o los ámbitos agrícolas. Por el contrario, “empoderamiento”, su traducción española, poco se usa de este modo. No parece referir con precisión al equilibrio de sectores en desventaja. Cierto defecto de traducción y falta de correspondencia con la acepción original es razón por las que el concepto resulta todavía escandaloso en ciertas esferas.

foto Luna Monroy

El planteamiento inicial alude al concepto de emancipación, y apunta a potenciar las habilidades de un grupo en desventaja, subordinación o sometimiento, como ha sido el caso de las mujeres, sin ser exclusivo a ellas.

 

Desde el enfoque anglosajón y el planteamiento aceptado por los organismos internacionales, “empoderamiento” brinda una base para que los Estados puedan reaccionar en materia de políticas públicas de género. “Empoderar” implica diseñar una plataforma que garantice a las mujeres seguridad, respeto, e igualdad de oportunidades.

 

Para lograr estos objetivos, es preciso comprender el dicho término, así como diseñar y aplicar políticas públicas a corto, mediano y a largo plazo, como la de la seguridad de género. Esto resultaría en asuntos tan prácticos como volver a casa a salvo, abordar el transporte público sin temor, y caminar por la calle con confianza. De ahí la necesidad de que las políticas públicas formalicen mecanismos efectivos. El llamado “botón de pánico” en líneas del transporte público es uno de las iniciativas que algunos países han puesto en práctica, por mencionar un ejemplo.

 

No es menos importante diseñar políticas públicas de prevención, como la educación, donde debe instruirse a la población desde temprana edad sobre las ideas de equidad, respeto, y prevención de todo tipo de violencia entre géneros y más allá de ellos.

 

Para construir estas políticas públicas, debe entenderse el empoderamiento como un sistema que corte de raíz cualquier tipo de desventajas por razón de género. Es apremiante exigir que las autoridades garanticen esta plataforma de desarrollo hacia la igualdad; dejar de utilizar el término para arropar la imagen de mujeres disfrazadas de heroínas, y recuperar el debate que originó al concepto. Desde aquí, la búsqueda objetiva de la paridad entre géneros podrá ser retomada.

Foto cortesía
Fátima Chávez Alcaraz

Fátima Chávez Alcaraz

Visiting fellow at Harvard GSAS government department (2012) Dra. Gobierno y administración pública, instituto Ortega y Gasset de Madrid (2010) actualmente coordinadora de prevención de la violencia y proximidad social en el estado de Colima.