Epicteto dijo

Epicteto dijo

 

Por Omar Arriaga Garcés 

I

Epicteto dijo: “Si quieres algo bueno, tómalo de ti mismo”.

Sin embargo, en otra parte, Epicteto también dejó indicado: “Si un caballo dijera, alabándose, yo soy hermoso, se le podría sufrir; pero tú, cuando te glorias de tener un hermoso caballo sabe que de esto te jactas. Ahora, ¿qué hay en esto que te pertenezca?”.

En esa misma línea, señaló Epicteto: “Todo lo que hay en la naturaleza, o depende de nosotros, o no depende. Lo que depende de nosotros son nuestras opiniones, nuestras inclinaciones, nuestros deseos, nuestras repugnancias; en una palabra, todas nuestras acciones: lo que no depende son los cuerpos, los bienes, la reputación, las dignidades; en fin, todo aquello que no es obra nuestra”.

Y entre nuestras repugnancias, inclinaciones, opiniones, deseos, es decir, entre lo que depende de nosotros, Epicteto expuso: “Ten incesantemente delante de tus ojos la muerte, el destierro, y todo lo que espanta a los hombres; pero sobre todo, la muerte. Por este medio, no tendrás pensamiento alguno bajo y cobarde, y nada desearás con demasiado ardor”.

Al fin y al cabo, como dijo Epicteto: “¿Puede darse a los otros lo que no se tiene?”.

II
Epicteto dijo: “Si quieres algo bueno, tómalo de ti mismo”.

Pero Epicteto escribió también: “No pidas que los sucesos se arreglen a tus deseos; sino, conforma tus deseos a los sucesos”; y aun agregó: “éste es el medio de ser dichoso”.

En el mismo libro, Epicteto apuntaría: “Ten presente que estás en el mundo como en un teatro, para representar en él el papel que el dueño te señale. Que sea corto o sea largo, poco importa. Si aquel quiere que hagas el de pobre, procura representar bien este personaje. Haz lo mismo, sea el que fuere el que te encargue, ya de un cojo, ya de un príncipe, o de un simple particular; porque a ti toca desempeñar bien el papel que te se da, y a otro el escogerlo”.

Epicteto dijo igualmente: “Si prefieren a otro que a ti en un festín, en una visita o en algún consejo, mira bien si estas preferencias son bienes verdaderos, y felicita a los que las han obtenido; pero si son males, ¿por qué has de sentir el que te hayan exceptuado de ellos? Acuérdate de que no haciendo nada para merecer estas distinciones, que no dependen de nosotros, no tienes derecho alguno a ellas”.

Por eso, Epicteto recomendó: “Evita el comer fuera de tu casa; y huye sobre todo de los públicos festines”. A lo que añadiría: “¿Cuánto cuestan las lechugas en el mercado? Un cuarto, por ejemplo. Si alguno da este cuarto, y se las lleva; tú, que nada ofreces, ¿creerás tener menos que aquel a quien las vendieron por su dinero? Si él tiene sus lechugas, tú también tienes tu cuarto”.

En ese sentido, Epicteto manifestó: “Acuérdate de portarte en la vida como en un festín. Si alargan un plato hacia ti, extiende la mano, y tómalo modestamente: si lo alejan, no lo retengas: si no viene por tu lado, no hagas conocer de lejos que lo deseas; sino espera con paciencia que lo arrimen”.

III
Epicteto dijo: “Si quieres algo bueno, tómalo de ti mismo”; no obstante, reconoció: “es peligroso tener discursos obscenos”.

Y advirtió: “Evita también el hacerte el chancero y el bufón; porque el paso es resbaladizo”.

De manera semejante, Epicteto pediría: “guardémonos, sobre todo, de hablar de los hombres, ya sea para desacreditarlos, ya para alabarlos o ya para hacer comparaciones entre ellos”.

Asimismo, refirió Epicteto: “En las conversaciones que tengas con tus amigos, guárdate de hablar continuamente de tus expediciones, o de los peligros en que te has hallado; porque si para ti es un placer el referirlos, no lo es para los que lo oyen”.

Y si no se trata de los amigos, Epicteto previno: “Cuando tengas que tratar algún negocio con alguno de los principales de la villa, represéntate lo que en tu lugar habría hecho Sócrates o Zenón. Siguiendo iguales modelos, no harás nada que no sea razonable, y tu imaginación no tendrá que temer un extravío”. Principales son, primordialmente, los políticos, y ya se sabe que Sócrates fue acusado de impiedad y sentenciado a beber veneno por el gobierno de Atenas, mientras que de Zenón se dice que murió intentando derrocar a un tirano, a un dictador.

Mejor hacerle caso a lo que Epicteto indicó: “Calla con frecuencia; no digas sino las cosas necesarias, y siempre en pocas palabras. Nosotros hablaríamos rara vez, si no hablasémos sino cuando los tiempos y las circunstancias lo exigiesen. No nos ocuparíamos jamás en cosas frívolas”.

Y dijo Epicteto: “Estas proposiciones, ahora es día, ahora es noche, son muy verdaderas separadamente; pero son falsas si se ponen juntas”, al igual que éstas que acabamos de citar, como lo son las citas de Epicteto al inicio de una confidencia que nada tiene que ver con él.