Invitan a conocer la Colección de esculturas de Cristos con casi 500 años de antigüedad en el Museo de Arte Colonial de Morelia

• A través de sus redes sociales, la Secretaría de Cultura de Michoacán (SECUM) ofrecerá un recorrido por el Museo de Arte Colonial (MACOL), único en todo el Estado, la cita es el próximo lunes 13 de abril al mediodía, por Facebook y Twitter.

Son dos colecciones artísticas del MACOL: una de pintura y otra de pasta de caña, que pertenecen a la época de la Colonia, y que forman parte de un acervo muy particular. El recorrido es para todo público y se compartirá en las redes sociales de la Secretaría de Cultura y del Museo de Arte Colonial.

Con una colección de más de 100 esculturas referidas a Cristo, donadas por el señor Jesús Huerta, correspondientes al periodo colonial en México al gobierno del estado de Michoacán y 20 pinturas, acervo del entonces Instituto Michoacano de Cultura (IMC), es que se inaugura en 1984 el Museo de arte Colonial de Morelia (MACOL), en lo que antiguamente fue una casa habitación vallisoletana y que se adaptó para que ahora cuente con cinco salas de exhibición y un patio de usos múltiples.

Alonso Bautista Villafuerte, encargado de explicar las exposiciones permanentes, el año pasado, dio cuenta de que el museo se inauguró con el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas, el recinto además se ha equipado con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes a través del Programa de Apoyo a la Infraestructura cultural de los estados (PAICE) en 1999.

La primera sala se encuentra a mano derecha, está dedicada a Vasco de Quiroga, en ella se localizan esculturas elaboradas con pasta de caña de maíz, técnica originaria de los purépechas para elaborar sus dioses, que se caracteriza por su ligereza. Los cristos corresponden al siglo XVI y muestran una mezcla muy marcada de características prehispánicos con influencia europeas. Entre los elementos que se puede observar de las piezas exhibidas están: pasta de caña, algodón, hoja de chía, palillos de madera de pino, ixtle o fibra de maguey.

En la segunda sala se encuentran los trabajos de talla en madera del siglo XVII, el material es muy pesado explica el encargado de la sala. Algunos de los Cristos muestran listones coloridos colgantes de sus manos, aquí la figura humana deja de lado el carácter prehispánico de la primera sala y se manifiestan expresiones estéticas de la fisonomía europea y asiática, además de una policromía más versátil en los esmaltados. Entre todas las figurasdestaca la efigie de un crucifijo traído de Filipinas, esculpido en marfil, y que llega a México con las primeras embarcaciones que arribaron a la Nueva España, montado en una cruz de madera de ébano y con remates de bronce”.

Para contemplar los Cristos del siglo XVIII, hay que visitar la sala tres, en donde la posición del cuerpo y la cabeza de los cristos es diferente algunos son yacentes, otros se redimen, mientras otros están en agonía. En esta sala predomina el estilo barroco que explica Antonio Bautista, en la que se ve una estética con movilidad en los cuerpos, claroscuros en los esmaltados, naturalismo y lo tenebroso.

Otra sala presenta modelos de crucifijos muy realistas, porque los misioneros buscaban que la gente viera realmente a Jesús crucificado y por eso colocaban cabellera real en los Cristos. El drama del “cordero” con las costillas laceradas. Aún quedan reminiscencias del barroco, pero también se pueden observar primeras influencias del siglo XIX. “En este apartado del museo se describe el arte colonial como una de las más impactantes por su labor descriptiva y sangrante en cuanto a Cristos”, explicaría el arquitecto Alonso Bautista. También se aprecian “Las tres carabelas”, a escala, (1989), del viaje de Cristóbal Colón, del artista Miguel Ángel Dais, talladas en cedro, caoba y nogal.

En el último recinto se contemplar pinturas de mediano y gran formato en óleo sobre tela del siglo XVIII novohispano, hay tres obras del maestro Miguel Cabrera, correspondientes al periodo de 1750 a 1780). Resalta la pintura “Obispo de Juan de Palafox y Mendoza” (1775). Resaltan, otras 13 piezas más.

En el Museo de Arte Colonial hay otros cuadros del periodo virreinal, además de documentos, libros antiguos, ornamentos religiosos y mapas de aquella época.

Además  el museo mantiene un programa permanente de eventos artísticos, académicos y culturales, relacionados con la historia del arte virreinal, así como conciertos gratuitos que se retomarán una vez que la contingencia termine.

Otros datos.

La sede del museo es una casona barroca de la época colonial del siglo XVIII, un edificio de valor histórico y arquitectónico, adaptado al estilo neoclásico durante el siglo XIX. En este lugar, en el año de 1821, se instaló la primera imprenta de la ciudad, la cual estuvo dirigida por don Luis Arango. Se ubica en el corazón de la ciudad en Benito Juárez, 240.

El mayor tesoro del Museo de Arte Colonial es una colección de más de 100 Cristos de diferentes épocas, estilos, técnicas y materiales, que datan del periodo comprendido entre los siglos XVI y XIX, pero no todas están en exhibición; las piezas debieron formar parte del culto religioso católico en diferentes geografías existentes del estado de Michoacán: Tzintzuntzan, Quiroga, Capula, Pátzcuaro, etc.
Casi todos los jueves se realizan actividades culturales en el patio del inmueble, como conferencias, conciertos, recitales etc. El museo cuenta también con un taller de restauración, razón por la que las piezas se conservan en muy estado, refirió el entrevistado.