La emergencia de la escritura

Alguien tendrá que oírnos.
Cuando dejemos de gruñir como avispas en
enjambre,
o nos volvamos cola de remolino,
o cuando terminemos por escurrirnos sobre la tierra
como un relámpago de muertos,
entonces
tal vez nos llegue a todos el remedio.

JUAN RULFO
El gallo de oro

Quienes aquí escribimos nos denominamos narradores emergentes básicamente por dos vertientes: 1) Emergentes en el sentido de los escritores que salen a la superficie para compartir la palabra; y, 2) Emergentes en el sentido de los escritores que la sociedad requiere con evidente “emergencia” para movilizar la pluma y des-aletargar la(s) conciencia(s).

Los narradores emergentes nos encontramos en una cotidianidad segmentada por el individualismo y la falacia; ante tal panorama, las voces contemporáneas nos vemos obligadas a edificar, sustentar y transitar el puente lingüístico que nos llevará de la soledad a la compañía de los símiles y sus vivencias.

A través de la narrativa nos hemos permitido re-producir la realidad en los múltiples fractales que conforman el presente libro. El collage quedó amalgamado con los cuentos provenientes no solamente de personas cuya elección de carrera universitaria les acercó a las grafías, sino también de jóvenes que al escribir fomentan la literatura desde la perspectiva otorgada por áreas del conocimiento concatenadas entre sí, a saber: filosofía, psicología, historia, biología, economía, arquitectura, comunicología y música.

PALABRA

El mundo está constituido por el lenguaje. Todo cuenta con una palabra que le otorga significado, ¿será casual que incluso la nada y el vacío deban ser nombrados para existir en un marco de referencia? No. Hasta lo inefable, aquello que no se puede expresar, tiene nombre.

“Ninguna cosa sea donde falta la palabra”, así lo mencionó un poeta y por eso pedimos a las palabras que se entrelacen y digan lo nuestro: la relación que sostenemos con la vida, sí, ésa que nos hace vivir para vivirla. Es entonces que el narrador destila su experiencia, vista ésta no como un proceso acumulativo de conocimientos sino como un devenir que se presenta después de acariciar la existencia; es entonces que el narrador asume su mortalidad en la búsqueda y por ello se vive a sí mismo como alguien que no ha dicho (ni escrito) la última palabra.

En este apartado se agrupan los relatos de Luz, Alberto, Julio, Quetzal y Víctor. Se inicia con la dualidad del animal-persona o de la persona-animal para continuar con una sátira de “lo religioso” y el recuento del flagelo infligido por el amor verdadero. La indignación nos narra historias desde las entrañas del hemisferio izquierdo para recordarnos la visceralidad del ser humano, lo brutal y añejo del sucumbir ante “el hermano”: corrupción e inseguridad son ejes infranqueables, incluso para las letras. La impotencia reflexiona porque pretende ya no temer a las mentiras pero una cachetada, un golpe bajo y el amedrentamiento de un arma son más convincentes…

COMUNIÓN

En la prosa los tiempos se presentan al unísono, el presente permite visitar el pasado y avizorar el futuro desde un mismo sitio: el lugar del escriba. (Léase el sub-yectum, la subjetividad, lo ejecutado desde adentro que se permea con los acontecimientos externos.)

Las distintas manifestaciones de la narrativa permiten establecer un diálogo al utilizar la mirada: mirar y hacer propio lo que se mira, esenciarse del ser que somos, del mismo que proyecta la luz que a él llega para saberse en como-unión con la otredad, ya sea en este tiempo o en el que vendrá.

Julieta, Beatriz, Tamara, Karla y Diassani escriben respecto al re-encuentro con los otros y con nosotros mismos, con lo que somos y deseamos ser. Cinco mujeres perfilan su tinta hacia el sendero literario que muestra la responsabilidad implícita en el actuar. Nos hablan de ciertos anhelos y sus fracturadas alas; susurran realidades alternas y ciertas charlas nocturnas con la locura misma.

DESENCUENTRO

La dignidad del ser humano es abrirse hacia sus contemporáneos y hacia quienes le precederán en su breve estancia en la residencia terrenal mas el adoctrinamiento nos indica otra cosa: olvidar a los demás, perpetuar el desencuentro. Como antagónico argumento John Shotter se pregunta: “¿Yo puedo ser yo sin ti?”. Si la respuesta fuese afirmativa, ¿qué haríamos aquí? ¿Tendría sentido vivir?

CONFLICTO
serie nodal
(ahí está la trama)

La redacción pende
espera
y cuando se resuelve
aparece

Siempre estuvo
mas espera el momento adecuado
el cual siempre es el mismo
el instante
frugal a cabalidad
e instantaneo
igual que todos
pasajero

“Escribir es algo para llenarse de los demás vacíos”, y así, con la suma de vacíos se puede llegar a conformar un libro donde algunos hemos enviado epístolas a un destinatario conocido: el del reflejo en el espejo. Diana, Maringeli, Omar, Mario, Carlos y un servidor buscamos el qué somos y encontramos a la ironía burlándose de nuestros pasos. Pregonamos crisis existenciales y sostenemos diálogos con la soledad en el ojo mismo del huracán: nos percatamos que debemos ser interpretados para adquirir un significado.

En lo que secunda a estas líneas, 16 seres asomaremos nuestros mundos para que el lector los visite y con ello pueda elaborar discursos propios para evitar que el ejercicio de la escritura se convierta en soliloquio de idealistas.

Los narradores emergentes creemos en la creación de la vida. Aquí estamos, aquí somos. Aquí somos y estamos por el hecho de ser y estar, porque una vez enarbolada la palabra, ¿quién puede dudar de nuestra existencia?

Sr. Tarántula

Ciudad de la Cantera Iridiscente
(Morelia, Michoacán)

Narradores emergentes. Palabra, comunión y desencuentro
Miguel Ángel García (Coord.)
Editorial: Jitanjáfora
Colección: Narrativa
Año: 2012
Formato: Rústico
Páginas: 160
Ancho: 14.5 cm
Alto: 21.5 cm
ISBN: 978-607-00-4371-0
Precio: $250
Venta: https://bit.ly/2Ri2ICM
Con envíos a toda la República Mexicana.

*A partir de mayo estará disponible para descarga gratuita en: http://www.sillavaciaeditorial.com

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