Premio Estatal de las Artes Eréndira: Provocación a reconocernos como comunidad

Por Rocio Luna Urdaibay

Morelia, Michoacán a 20 de octubre de 2021.- Celebro hoy a los artistas galardonados, su trayectoria, su labor visibilizadora de lo intangible, celebro la capacidad humana de develar a través de la materialidad o del universo de las ideas nuestra condición sensible. Aplaudo hoy al igual que día a día que existan personas dedicadas a preguntarse sobre  su condición, su sensibilidad, su propia existencia, las relaciones y el mundo en el que vivimos por los medios del arte, que al no estar sometidos a las lógicas productivistas de eficacia y consumo masivo, abren posibilidades alternativas a la experiencia humana; aquellas que tocan el universo de lo sensible.

El arte ha permanecido siempre, por más limitado, censurado y hasta perseguido, las y los artistas han sostenido su razón de ser en el mundo con creces. La capacidad que tiene el arte de tocarnos en lo profundo, de conmovernos; es decir, de movernos con el o la otra, es algo que nos urge, es algo que necesitamos y merecemos. Especialmente hoy en día, con una sociedad tan centrada en el mercado, en la competitividad, en la productividad y el individualismo.

Por eso hoy además de celebrar a los artistas, nos celebro en este momento como sociedad, porque somos capaces de mirar esta gran proeza que es la labor artística. Que existan reconocimientos como el que nos convoca, que ponderan la labor del creador sin condicionarlo a un cierto tipo de producción, al cumplimiento de ciertos formatos o fechas límite, es vital en el desarrollo de políticas públicas.

 

Creo que el Premio de las Artes Eréndira es uno de los espacios logrados en este sentido para la Entidad. Que sostiene firmemente su encomienda; hacer ver, destacar el magnifico trabajo que creadoras y creadores hacen. Es un agradecimiento además por el patrimonio artístico michoacano que producen, reconocido por sus habilidades artesanales y poéticos, que constituye no solamente patrimonio nacional sino del mundo.

Dra. Gabriela Molina Aguilera

Además, el Premio de las Artes Eréndira invita a algo muy importante, nos invita a reconocernos como comunidad. He visto aquí a los jóvenes creadores postular a sus maestros, he escuchado narrativas de la herencia, he constatado los cambios en la tradición. Y si bien los trabajos que aquí se hacen (lo digo en mi papel de integrante del Consejo Técnico del Premio), siempre serán perfectibles, hoy me siento profundamente comprometida con la comunidad artística de la que formo parte, para reconocer la memoria histórica viva y el privilegio que nos brinda la cercanía con las personas que, han sido o están siendo, piedra angular en el desarrollo creador del arte.

Hoy se entrega la medalla número 50; seguramente vendrán 50 más, y para eso, hoy quiero convocarnos a todos y a todas, para que desde nuestro campo de acción nos comprometamos con el sostenimiento y el crecimiento de políticas, recursos y programas que ponderen el arte. Que no permitamos la reducción o desaparición de lo ya logrado; por el contrario, que generemos más y mejores proyectos que propicien una aproximación temprana al arte en nuestros niños y niñas, que incentiven el trabajo creativo sin condicionarlo a parámetros que le son externos; proyectos que promuevan el trabajo existente, y muy importante, que brinden a los y las artistas el reconocimiento de su labor constante, no sólo hoy, sino día a día a través de condiciones de subsistencia generadas por su propio trabajo.

 

Maestro Rafael Flores Correa, Maestro Juan Alzate Núñez, Maestro Manuel Valencia Chávez, muchísimas felicidades, tienen todo mi reconocimiento.