Reseña: El Tacuaral de Virginia Moratiel

Reseña: El Tacuaral de Virginia Moratiel

Por Virginia Moratiel 

El Tacuaral es una novela de acción e intriga que obtuvo en 2009 el Premio de la ciudad de Cáceres (España), en la que converge el pensamiento teórico sobre la historia y su narración con el género de la novela negra.

 

Imbuida de un fuerte trasfondo simbólico, en ella se afrontan y subvierten los mitos que fundan la identidad argentina. Esta clave de lectura, la del rechazo del mito y, a la vez, la dificultad de renunciar a él, aparece ya en el preámbulo, donde un relato cosmogónico explica el origen del país y de sus habitantes, para concluir con la ironía y la crueldad de un chiste. Dios produjo allí una naturaleza fastuosa y desmesurada, pero, al contemplar su obra, comprendió que había incurrido en exceso, por lo que decidió enmendar su falta creando a los argentinos. La parábola anuncia ya la idea rectora del diagnóstico sobre el país: una tierra que lo tiene todo, menos la sensatez para aprovecharlo.

 

La novela cuenta el itinerario existencial de Pablo, un porteño superviviente de los reiterados desastres políticos y económicos, que asolan Argentina desde hace años, quien decide, tras un fracaso personal y como alternativa a la reacción generalizada de huida de sus compatriotas, reiniciar su vida en la última propiedad familiar que le queda, una explotación agrícola llamada “El Tacuaral”, en la que transcurrió parte de su infancia y adolescencia.

 

Junto al río de la Plata, bordeada por un cañaveral de inmensas tacuaras, un bosque frondoso y laberíntico, la zona es escenario simbólico de una reiterada maraña de corrupción y violencia, sea mediante el contrabando, la prostitución o el narcotráfico, amparados por la autoridad desde la época de la colonia. El retorno del protagonista pone en movimiento la trama durante la cual tendrá que desvelar la confabulación que se teje en medio de la llanura inmensa. Gracias a la amistad con un anciano profesor de historia, su vuelta se transformará también en un viaje interior de recomposición de la propia vida a partir del caos que surge del corazón mismo de la tierra, resolviendo así el verdadero misterio: la enigmática esencia argentina. Se trata, pues, de un viaje interior, que sirve para reflexionar sobre las quimeras e iconos que configuran la identidad personal y colectiva, centrándose en dos constelaciones simbólicas que corresponden respectivamente a la naturaleza y al arte.

 

Por un lado, está el bosque de cañas gigantes, que cambia de aspecto cada vez que se entra en él y alude a la confusión de la vida política argentina, heredada del conquistador español, quien buscaba un enriquecimiento sin esfuerzo en esa tierra de abundancia, disfrazándolo de utopías sociales como la Gran Noticia, la laguna del Dorado, el Paitití o la ciudad de los Césares. En realidad, se trataba de un expolio, que quedó señalado tanto en la literatura como en su geografía, en el nombre del país o en el de sus ciudades, con sus falsos destellos de plata. Más tarde, las fábulas se prolongaron en nuevos mitos: el del granero del mundo o la gran reserva petrolífera, a la vez que aumentaba el desvarío ante la propia imagen, forjada en comparación con una Europa idealizada, despreciando lo autóctono.

 

Así -señala la propia autora-, “engalanada a la última moda, Buenos Aires se miró a un espejo portugués y se dijo a sí misma que era Europa. Con desprecio dio la espalda al gaucho, pero él apenas se hizo eco de su altivez. Extasiado ante su magnificencia, la siguió adorando en silencio porque, aunque sabía que sólo estaba disfrazada, sus trucos no dejaban de seducirlo”. De este modo, comenzaron las luchas fratricidas entre la gran urbe portuaria y el interior, entre unitarios y federales.

 

Por otro lado, está el tango, especialmente el de Discépolo. Nacido en Buenos Aires y ligado a sus clases sociales más bajas, representa, sin embargo, a todos los argentinos, porque perturba y cuestiona su artificio. “El  éxito  del  tango, esa raigambre tan profunda con nuestro pueblo, se debe a que es una denuncia constante del mito sobre el que reposa nuestra falsa identidad, […] un grito de protesta contra la  impostura  y  el  desamor,  rebeldía, […]  que culmina  en  desesperanza  y  resignación”.  Ese espíritu indómito y nostálgico “persiste sobre todo en su música. El tango es desengaño, contraste entre lo que  se  esperaba,  entre  ese  mundo  de  ilusiones que uno se había forjado y la dura realidad”. Muestra “la  herida  más profunda, que horada el mito que somos, nos despoja de máscaras y nos  desgarra […] con la ternura del que se hiere a sí mismo”. En consecuencia, el tango, cuyas  letras  se encuentran diseminadas en la novela aquí y allá a través de la memoria porteña del protagonista, desmitifica el relato quimérico sobre el que se construyó Argentina, propiciando una nueva identidad, fruto de la autocrítica. Por ello, “es consuelo y se baila en un abrazo sensual en que se intenta compartir la desdicha”.

 

Finalmente, el cuadro “Desocupados” de Ricardo Carpani encarna plásticamente la efigie del Trabajador de Ernst Jünger, una fuerza desbordante pero inconsciente, que aspira a realizarse de forma colectiva al dictado de un mandato ajeno, que proviene del Estado. Anuncia al Emboscado, otra figura del imaginario simbólico de Jünger, quien -igual que Pablo-, vive solo, refugiado sediciosamente en la espesura del bosque y en constante alerta, esperando dar un golpe imprevisto al sistema del que es antagonista.

 

Virginia Moratiel, filósofa, traductora, escritora. Nació en Buenos Aires y fue treinta años Profesora titular de filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Profesora visitante en la UNAM, la UBA y la Michoacana, sus últimas obras publicadas son Madres: Los clanes matriarcales en la sociedad global (2016), Compañeros de viaje: poetas en busca de su identidad (2020) y Fichte o el yo encarnado en un mundo intersubjetivo (2020).

Nota: Este texto es original de la autora de la novela reseñada, es un delito plagiar, copiar o usar los datos aquí mencionados sin los permisos debidos. Según el artículo 10.2 de la Ley de Propiedad Intelectual, entre las creaciones u obras protegidas

El Tacuaral

Virginia Moratiel / autora

Editorial: Jitanjáfora y Silla vacía

Colección: Literatura

Año: 2015

Formato: Pasta dura

Páginas: 246

Ancho: 14 cm

Alto: 22 cm

Precio: $240

Venta en librería: https://bit.ly/2Ri2ICM

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