El poder de cambiar tu historia

  • “Hoy en día hay que decirle a la gente que no vendan su tiempo por dinero, es importante atreverse a emprender”. Cesar Octavio Sánchez Rojas

 

  • “A México lo hace poderoso el emprendimiento y creatividad de su gente”. César Octavio Sánchez.

 

Morelia, Michoacán a 29 de septiembre, de 2020.- Originario de Tecpán de Galeana, Guerrero, Cesar Octavio Sánchez Rojas, es el cuarto hermano de siete. Recuerda que sus padres casi no estuvieron con ellos por el trabajo, era un niño que disfrutó su infancia volando  el papalote, jugaba al futbol e iba al rio a charquear con sus amigos; pero hoy día goza de un finanzas sanas y es un emprendedor muy exitoso, que representa a una franquicia canadiense, que le ha permitido sobresalir de entre otros vendedores porque sabe que si lo puedes creer lo puedes lograr. Así, César, relata cómo su vida lo ha llenado de constantes aprendizajes para llegar hasta donde está ahora y ser uno de los vendedores más importantes de INMUNOTEC. México.

César Sánchez, en su infancia pensó ser ecologista porque se daba cuenta que el hombre acababa la naturaleza, pero el destino tenía  preparado para él nuevos bríos, que también ayudan a la salud del ser humano. Sus estudios secundarios los hace fueras de su pueblo natal porque su familia tenía la idea de lograr un mejor estilo de vida. Vive en Chilpancingo y conoce otro mundo, el de la ciudad.

Recuerda que su mamá guio a sus hijos con valores y principios, que sus hermanos mayores le inculcaron a través de la lectura y el juego sano.

Yo sabía lo que tenía que hacer: Obediencia

“Mis hermanos los más cercanos me decían que yo era barbero con mi mamá. De niño yo desarrollé una habilidad para saber lo que mi madre quería y descubrí que haciendo lo que a ella le gustaba iba a estar contenta. Era disciplinado y obediente”. 

No aceptar la pobreza 

El parteaguas en la vida de César Octavio Sánchez,  fue durante la época de estudios de preparatoria, porque había muchos escases y no podía solventar sus estudios. Su madre, una mujer trabajadora, que se esforzaba por mantener a  sus siete hijos no contaba con los ingresos suficientes. César, estudia en el CEBETIS, y escogió dibuja técnico, carrera que resultaba lo suficientemente cara para mantenerla, “uniforme y zapatos no en buenas condiciones y es justo la edad en la que uno se quiere ver mejor, traer dinero en la bolsa para invitarle algo a los amigos o a la novia”, explica Sánchez Rojas,  así que decide abandonar el primer año de bachillerato y busca algo para trabajar porque no aceptó la pobreza.

Encuentra en el periódico un anuncio “Jóvenes estudiantes que quisieran trabajar”  e inicia la aventura para vender enciclopedias y así se  desenvuelve con soltura ante los demás. El trabajo me ayudo a dejar de ser introvertido y me empoderó mucho”.

Ser empático

Más tarde se da cuenta en el mismo trabajo que es importante escuchar a las personas, “entonces había empatía y me invitaban a sus casa y así me abrían puertas. Empecé a tener mucho éxito y era de los jóvenes que más vendía”.

“Era yo un joven  de 17 años que vendía bien, tenía un sueldo y más tarde me dieron comisiones”. Muchos años vende libros y logra ser distribuidor de diferentes editoriales. A finales de la década de los 90.

Con la venta de material editorial le tocó alejarme de su familia, pero conoce muchas ciudades del país, desarrolla entonces mejores posibilidades económicas, habilidades de desarrollo personal y social. “Me enamoré de las ventas”.

Afirmar: Poder hacerlo.

“Toda mi vida ha sido ventas. Estoy agradecido por esto, pues de no ser así ahora estaría como empleado o no haría lo que me gusta. Tengo un bienestar”.  

“Una  vez mi mamá me habló y me convenció para regresar a Tecpán, pero no me gusta, ya no me adapté. Yo tenía un hermano estudiando en Morelia, en el Instituto Tecnológico Agropecuario como ingeniero forestal, Humberto, me invitó a vivir en la capital michoacana”. 

En la Ciudad de las Canteras Rosas, entró a trabajar en Electra como vendedor, (en Vicente Santa María), pero no le gustaban los horarios, una vez en el camino por la Av. Acueducto ve AutoFin México, (otra de sus paciones, los autos), entonces afirmo: ¡Puedo vender un auto!

Estudia y aprende de los mejores

Para César Sánchez no es imposible vender autos y entra a AutoFin, México, y durante el segundo mes hace su primer contrato de compra-venta. Entonces ya no deja de obtener ganancias con su trabajo, tenía claro que debía aprender de los mejores. “Aprendí cómo captaban a los clientes y eso empecé a hacer y me fue muy bien”, sucesos que acontecieron a  principios del siglo XXI.

“Mi madre tiene un accidente y me toca regresar nuevamente a Tecpán, la internan en Acapulco y me toca cuidarla, después se recupera, pero me dice que en Tapan abría la NISSAN, ahí vendo autos, al principio me costó, pero algo pasó, regrese a los libros”.  

Te tienes que mover 

“Me acuerdo que vendía autos en Tecpán, pero me encontré con mi antiguo jefe, él me ofreció un mejor sueldo y pues acepté porque para las ventas siempre te tienes que mover y entonces viaje para hacer ventas de libros  en Atoyac, San Jerónimo, Acapulco, Zihuatanejo y otros lugares. Gracias a esa distribución  de libros conocí a la que ahora es mi esposa. Ella también vendía libros y llegaba desde Puebla”.

“Mi  mujer vendía libros en sus vacaciones, ella estudiaba diseño gráfico en Puebla, así que nos mudamos para esa ciudad y ahí nace nuestro primer hijo. A partir de ahí hacemos vida, pero en esa ciudad nos va mal, de regreso a Tecpán, busco trabajo en una gasolinera, tenía responsabilidades, reconozco que la pasamos nada bien”.

Nuevos horizontes  

“Estaba yo en la gasolinera cuando conozco a un preventista de una industria refresquera. Él siempre llegaba a cargar gasolina, bien uniformado, con su coche,  me llamo la atención y le pregunté si habría trabajo para mí. Me dio los datos del gerente y fui a verlo, entonces me aceptó y me designó  la ruta para Zihuatanejo no para Tecpán. Mi esposa es de esa ciudad, así que llegamos a vivir con mi suegra. Ahora trabajaba para Peñafiel, como preventista y pudimos respirar, de nuevo me va bien.  Hacemos nuevamente vida, esto que cuento es cerca del 2012”.  

Donde hay una coyuntura hay una oportunidad

“En Peñafiel me dan  la peor ruta, porque nadie la quería, pero yo me iba posicionando pues siempre he dicho que donde hay una coyuntura hay una oportunidad. Me convierto en el vendedor número uno.  Hago mucha labor: era el primero en entrar a la ruta y el último en salir, hacía mucho trabajo que otros no quería, como el acomodar o el diseñar la exhibición de los distintos productos. Entonces cobro más que mis compañeros porque me va bien en las ventas”.

Cuando te esfuerzas siempre se te es pagado

“Cuando yo trabajaba en Peñafiel no es nada más levantar el pedido además hay que darle un valor agregado, como frontear el producto, dejar bien vista la tienda, colocar publicidad y labores semejantes. El supervisor siempre veía mi ruta en ordenada, aunque mis compañeros decían que yo era un tonto por hacer esa chamba que “no tiene pago”. Me iba bien pues  si exhibía el producto se vendía y ganaba más comisiones”. 

Amaba mi trabajo y mi trabajo me amo después

“Me convertí en el vendedor número uno de la empresa. Peñafiel, entonces vende nuevos productos como la naranjada y la limonada. Nos daban incentivos, a mí me gustan los retos. Un día la  empresa hizo la primera convención de la compañía donde a los vendedores nos iban a  a compensar y  para mí ese día fue espectacular, ¡Me dieron todos los premios!” 

Tener fe y hacer bien 

“Una parte que si tengo que decir es que cuando peor nos estaba hiendo nos acercamos con fe a una iglesia y es importante porque se te empodera. Es verdad hay que  hacer el bien”

El más reciente de los proyectos de César Sánchez, se llama INMUNOTEC, “a mí no me invitan directamente, es  mi cuñado  quien da referencias de mí a una enfermera. Ella hablaba de una red de mercadeo y de salud”.  La enfermera Mayra Hernández Lamba,  me marca, me platica del negocio.

Investigar y conocer el producto

Llama su atención que muchos médicos reconocieran el producto como bueno, así que César Sánchez, busca en la internet datos confiables de la empresa y efectivamente se da cuenta de que vale la pena, entonces decido entrar a la compañía”.

“Yo suelto Peñafiel, aunque estuve varios días pensando. Mis ingresos habían mejorado notoriamente con la compañía refresquera, pero debía atreverme a dejarlo si quería cambiar y  dar un brinco.  Tenía la seguridad de poder  hacer las cosas. Me acurdo que suelto todo y llego con el gerente para decirle que tengo otro proyecto de vida y que quería renunciar”.

Marcar un plan 

“Un 03 de enero de 2016, solté todo. Recuerdo el día que le dije a mi esposa y lo único que le pedí es que me tuviera confianza. Yo  me había marcado un plan, lo visualice y me aventé”.

Lo malo es que cuando yo renuncié creí que me liquidarían con una generosa cantidad, pro no fue así, como yo era el que se iba pues no había tal ganancia  y cuando llegó el día de la verdad solo recibí una módica cantidad que me alcanzó para pagar la renta y los víveres. Me quedo con mil pesos y yo necesita como mínimo 7 500 pesos para inscribirme en INMUNOTEC.

No perdí la fe 

Se le vino el mundo al suelo. Mayra, la enfermera le dijo que fuera a su trabajo y le dio las llaves de su carro, en la cajuela tenía cajas de INMUNOCAL y “me dice vende las cajas y de ahí sacamos lo de tu inscripción”. En cuatro días lo logró y en pocos días empiezo a ganar dinero. “Mi mujer me llegó a preguntar César ¿qué estás haciendo?  Yo le entregaba las ganancias y conseguí un carro viejito para repartir mi producto  y asi brinqué a una mejor vida”.

A Morelia el Chip de ventas 

“Yo entendía que las ventas eran casa por casa, cambaceo. Así como había vendido libros y afortunadamente una líder de nombre Isabel Bojorges, me dice “César,  estás haciendo las cosas mal”; -pero yo vendo bien ¿cómo que estoy mal?, me dice-, “este es el negocio chico”. -Me hace unas figuras en su libreta y me pregunta cuantas cajas vendía. Me habla de una red de distribuidores con familiares, amigos y  conocidos. Me mostró el nivel de ganancias de los rangos de ventas llamadas: plata, oro, diamante”. Hoy en día la red de distribuidores de César Sánchez es de más de 1000 distribuidores.

“Me han pasado cosas impresionantes. Hoy cuento con muchos amigos. Mi familia está presente en mi vida en mi tiempo. Actualmente tengo gente distribuyendo el producto de INMUNOTEC,  en Colombia, Guatemala, Estados Unidos y claro, en la República Mexicana”.

 

INMUNOTEC MËXICO: S. A de C.V.